martes, 15 de febrero de 2011

Ultimos avances en el marisqueo

Minicriaderos, acuicultura al servicio del marisqueo

Promovidos desde la Administración Pesquera de la Xunta de Galicia, los minicriaderos nacieron con el objetivo de acometer la producción de pequeña semilla de moluscos bivalvos comerciales, principalmente almeja, con unos costos operativos y de personal reducidos para, finalmente, ponerlos a disposición de los agentes del sector marisquero para su siembra en los arenales -ayudándoles así a dar el salto del marisqueo a la acuicultura-
IPac.
PROMOVIDOS DESDE LA ADMINISTRACIÓN PESQUERA DE LA XUNTA DE GALICIA, LOS MINICRIADEROS NACIERON CON EL OBJETIVO DE ACOMETER LA PRODUCCIÓN DE PEQUEÑA SEMILLA DE MOLUSCOS BIVALVOS COMERCIALES, PRINCIPALMENTE ALMEJA, CON UNOS COSTOS OPERATIVOS Y DE PERSONAL REDUCIDOS PARA, FINALMENTE, PONERLOS A DISPOSICIÓN DE LOS AGENTES DEL SECTOR MARISQUERO PARA SU SIEMBRA EN LOS ARENALES -AYUDÁNDOLES ASÍ A DAR EL SALTO DEL MARISQUEO A LA ACUICULTURA-. TRAS ALGO MÁS DE CUATRO AÑOS, ALEJANDRO GUERRA, INVESTIGADOR Y DIRECTOR DEL CIMA, DESARROLLA JUNTO CON PROFESORES DEL IGAFA ESTE PROYECTO DEMOSTRACIÓN QUE SON LOS MINICRIADEROS. GUERRA, IMPULSOR DE ESTOS MODELOS DE CRIADEROS DE MOLUSCOS, NOS DA LAS CLAVES DE ESTA INICIATIVA Y DESTACA EL PAPEL DE LA FORMACIÓN COMO INSTRUMENTO DE APRENDIZAJE, EN ESTE CASO ADQUIRIDA POR LOS TÉCNICOS EN ACUICULTURA TITULADOS EN EL IGAFA A TRAVÉS DE BOLSAS BIANUALES EN RÉGIMEN DE EMPRESA TUTELADA. UNA FORMACIÓN QUE LES PERMITE ADQUIRIR LA EXPERIENCIA EN EL MANEJO Y GESTIÓN INTEGRAL DE ESTAS INSTALACIONES COMO PASO PREVIO A SU IMPLANTACIÓN EN DETERMINADOS PUNTOS DEL LITORAL GALLEGO. EL COORDINADOR DE ESTE PROYECTO, TAMBIÉN APUESTA POR QUE LOS AGENTES DEL SECTOR PRODUCTOR EMPIECEN A ACOMETER LA ACTIVIDAD DEL PREENGORDE DE LA PEQUEÑA SEMILLA QUE SE OBTIENE EN EL CRIADERO, COMO PASO IMPRESCINDIBLE PARA QUE ÉSTA ALCANCE LA TALLA ADECUADA PARA UNA SIEMBRA Y CULTIVO EXITOSOS EN EL MEDIO NATURAL.
El marisqueo se define legalmente como una “modalidad específica de pesca consistente en la actividad extractiva dirigida a la captura de mariscos”. De gran importancia en Galicia, esta actividad ocupa en la Comunidad a más de 4.600 personas, 4.100 de ellas mujeres. Según datos de la Consellería de Pesca, en el año 2007, el valor económico de los bivalvos subastados en las lonjas gallegas alcanzó cerca de los 75 millones de euros con más de 10.000 toneladas de producción. Entre las especies que suponen los mayores ingresos (datos del Anuario de Pesca de 2007) se encuentran el berberecho (17.627.403 euros y 3,74 euros/kilo de precio medio), la almeja fina (16.146.899 euros y 24,38 euros/kilo), la almeja japonesa (14.637.105 euros y 7,54 euros/kilo) y la almeja babosa (14.211.993 y 14,89 euros/kilo).
Si bien las cosas han cambiado en los últimos quince años de forma notoria -en la medida en que las mariscadoras comienzan a organizarse de forma más o menos efectiva como colectivo, así como en sus tareas diarias de limpieza, vigilancia, o más recientemente mediante la compra de semilla con destino a la repoblación de sus arenales-, el marisqueo en Galicia puede considerarse a grandes rasgos como una actividad meramente artesanal.
La forma de trabajar no ha experimentado grandes cambios, aunque en muchos casos se ha dado un salto -que no puede considerarse menor- desde la actividad meramente recolectora (en el sentido más estricto de la palabra y en un contexto en el que la sobreexplotación y la contaminación son dos factores a tener muy en cuenta) a una producción que se podría calificar de semiextensiva (basada en la fijación natural que se complementa, en algunos casos, con la compra de semilla y su siembra en los bancos naturales).
Son muchos los estudios sobre marisqueo que apuntan a que este sector de actividad está enormemente lejos de explotar el 100% de sus posibilidades de producción. A día de hoy, y si bien la rentabilidad económica del marisqueo es muy superior a la de quince años atrás, todavía existen multitud de zonas improductivas; la recolección prima en alguna parte del sector; y la producción de semilla se ve limitada ante la carencia de un sistema de abastecimiento regular. A pesar de todo lo anterior, en la actualidad se podría hablar de un nuevo escenario productivo. En este marco, ya desde los primeros años del 2000, y entre otras medidas, desde la Administración gallega se ha apostado por implicar al sector en una nueva forma de trabajar a través de la aplicación de técnicas de acuicultura y de gestión de los recursos.
En este sentido, desde los años noventa, Alejandro Guerra, investigador y actual director del CIMA, ha dedicado grandes esfuerzos, desde el campo de la investigación e incluso de la formación, a trabajar en el desarrollo de pequeñas instalaciones para la producción de semilla de bivalvos a pequeña escala, conocidos en la actualidad como minicriaderos; un proyecto que dirige y coordina desde el CIMA y en colaboración con personal del IGAFA y el CETMAR.
MINICRIADEROS Y MARISQUEO
En el año 2004, la Consellería de Pesca, a partir de un modelo inicial desarrollado en el IGAFA en la Isla de Arosa, puso en marcha los minicriaderos de O Vicedo (Lugo) y Camariñas (A Coruña) con un claro objetivo: que el sector marisquero, en su tránsito hacia una actividad en la que las técnicas de acuicultura y de gestión de los recursos primen sobre el tradicional enfoque recolector, pudiese contar con una herramienta útil, asequible y sencilla para abastecerse de semilla y, con ello, no sólo regenerar zonas de marisqueo sino incrementar la producción de forma estable con un abastecimiento regular de la misma.
A lo largo de estos años, en dichas instalaciones se está validando el sistema de cultivo en criadero (monitorizando los procesos y protocolos de trabajo) con el objetivo de obtener semilla pequeña en cantidades significativas. Pero el proyecto de los minicriaderos va más allá, y además de obtener semilla de hasta 2mm en las propias instalaciones, el personal implicado en este proyecto desarrolla un trabajo subsecuente que reside en poner a punto sistemas eficientes de preengorde, de modo que la semilla obtenida en criadero pueda alcanzar, finalmente, un tamaño de entre 10 y 14mm. “Éste es un tamaño que el sector mariscador y de cultivo están tradicionalmente acostumbrados a manejar y cultivar.
Es la talla ideal para que la siembra y el cultivo alcancen resultados óptimos, permitiendo garantizar, de esta manera, mayores y mejores resultados, logrando así menores pérdidas por depredación, y mayor supervivencia y crecimiento cuando se siembra en las zonas de cultivo”, explica Alejandro Guerra. “Por ello nuestro objetivo, a través de este proyecto demostración”, añade, “se orienta a lograr distribuir semilla de almeja de ese tamaño. Principalmente almeja fina y babosa. Y por esta razón se impulsan las instalaciones complementarias de preengorde exterior que permite sacar la semilla del minicriadero con una talla de 1,5-2mm, alcanzado , entre dos o cuatro meses, un tamaño de 12mm, con lo que ya puede sembrarse y cultivarse con garantías en los arenales marisqueros del litoral”.
En este sentido, en una zona portuaria próxima al minicriadero de Camariñas se está desarrollando una experiencia de preengorde a escala semiindrustrial, basada en sistema de contenedores en flujo forzado invertido que está obteniendo excelentes resultados. Teniendo en cuenta que si desde un principio, y desde la Administración gallega, lo que se ha pretendido, y se pretende, es llegar a poner en manos del sector marisquero una herramienta que le permita obtener semilla de forma estable y en cantidades adecuadas buscando la rentabilidad y la generación de riqueza y empleo en dicha actividad, el diseño de los minicriaderos ha contado con una serie de características que se han amoldado a tal fin.
Así, y como instalaciones destinadas a la producción de semilla de forma fiable, sencilla y muy asequible económicamente, Alejandro Guerra destaca, entre las cualidades y ventajas de los minicriaderos, sus pequeñas dimensiones, su versatilidad, su bajo coste o la facilidad de gestión. En este sentido, también hace mención al papel del Instituto Galego de Formación en Acuicultura (IGAFA), y especialmente en lo que se refiere a sus bolsas de formación en empresa tutelada, cuyo objetivo reside en becar a tres personas, una vez hayan finalizado su período formativo en dicho instituto de formación, en un régimen específico de empresa tutelada durante dos años.
A lo largo de este tiempo, y siempre bajo la supervisión de profesores del IGAFA e investigadores del CIMA, estas tres personas se hacen con un conocimiento y una práctica integral de los minicriaderos utilizando las instalaciones del propio IGAFA como banco de pruebas. Dicho conocimiento y práctica comprende desde el propio proceso de cultivo -incluyendo ensayos de mejora en el funcionamiento- a qué bomba de agua es la adecuada o a qué precio; pasando por elección de especies a cultivar, tramitación de permisos, compra de instrumental y materiales, solución de averías, o cálculos tan variados como cuánta semilla se puede producir, cuanto costaría, cuál es el coste en energía, cuánto personal se necesita, salarios, etc. De modo que, una vez finalizado su período de formación, cualquiera de estas personas becadas puede proyectar íntegramente la instalación y el funcionamiento de la misma en cualquier otra ubicación. En la actualidad, buena parte del personal con el que cuentan los dos minicriaderos promovidos por la Consellería de Pesca pertenecen a la primera y segunda promoción de este programa de formación en régimen de empresa tutelada.
MINICRIADEROS ADAPTADOS
En el litoral gallego se dan las premisas y potencial para que el desarrollo del cultivo de almejas y otros moluscos, en las amplias zonas intermareales, sea una actividad productiva y generadora de empleo estable y riqueza en las poblaciones costeras. La calidad del marisco en Galicia y la actividad extractiva (marisqueo) es conocida y realizada por generaciones a lo largo de los años.
Y actualmente, explica Guerra, “se cuenta con los tres pilares en que debe fundamentarse la actividad que impulsa el proyecto de los minicraderos: hay demanda de semilla de almeja para cultivo, después de años de estudios se tienen los conocimientos técnicos necesarios para impulsar esta actividad, y por último en Galicia, en el IGAFA se forman técnicos en acuicultura capaces, después de un período formativo, de gestionar las instalaciones”. Las instalaciones de producción de semilla de moluscos no precisan de grandes superficies para su implantación, aunque la calidad de agua de mar donde se ubiquen debe ser buena y estable.
De todo el ciclo de vida hasta alcanzar la talla comercial, unos dos años, los moluscos obtenidos en el criadero solamente pasan unos tres meses dentro de la instalación, el resto del tiempo se mantienen y cultivan en el exterior, aprovechando las condiciones naturales que tiene el agua de mar. Las técnicas y sistemas de producción de semilla en criaderos es algo que está ampliamente recogido en la bibliografía, con lo que los procesos y protocolos de cultivo no son nada novedosos y se hallan bastante ajustados. Ahora bien, y como señala Alejandro Guerra, “el diseño y el funcionamiento de los mismos, o la búsqueda de la eficiencia, son aspectos a tener muy en cuenta a la hora de desarrollar estas instalaciones que han sido pensadas para poner en manos del sector como medio para que pueda abastecerse de semilla”.
De estos criaderos, el coordinador del proyecto destaca que se trabaja en todo momento con reproductores recogidos del medio natural, con caudales de agua de mar y microalgas, todo ello en un sistema de invernadero para aprovechar las condiciones naturales y como herramienta de ahorro de energía. También destaca que se trata de estructuras móviles que permiten celeridad y agilidad a la hora de solicitar los consabidos permisos y cuyo impacto sobre el medio es nulo. “En este tipo de instalaciones prácticamente no se maneja agua, estamos en torno a los 30 metros cúbicos diarios, y ese agua que entra (limpia), sale exactamente igual, en las mismas condiciones, sin restos de materia orgánica. Lo único que hacemos es incrementar un poquito la riqueza del agua con fitoplancton, es decir, con células o microalgas similares a las que hay en el exterior pero más concentradas”, explica Alejandro Guerra.
Los minicriaderos cuentan con los elementos básicos de los criaderos tradicionales, aunque con mayor dependencia y, a la vez, aprovechamiento de las condiciones naturales que marca el ambiente exterior: luz, temperatura, períodos de puesta natural, circuitos abiertos en semicontínuo, etc. Se dispone de un área de reproductores, una sala de incubación y una de fijación (con condiciones más controladas y a temperatura de 20º), una sala de fitoplancton de reducidos volúmenes (también en condiciones controladas, para alimentación hasta los quince días desde la fecundación), y un área de fitoplancton de grandes volúmenes (en bolsas) que ya se ubica en la zona de invernadero, donde también se hallan los tanques en los que las semillas de almeja babosa, fina y japonesa alcanzan los 1.500 micras (1,5mm).
SISTEMA DE PREENGORDE DE FLUJO FORZADO (DE ABAJO A ARRIBA)
Ante las dificultades de realizar el preengorde en el criadero, sobre todo como consecuencia de la falta de espacio o el excesivo encarecimiento en los costes de mantenimiento, energía y producción de microalgas, se han llevado a cabo a lo largo del tiempo distintas experiencias de preengorde en el mar (como ha sido tradicionalmente en pochonesen las zonas intermareales, o en los cestos o bandejas colgadas de las bateas y que aprovechan los flujos de marea). Recientemente, el minicriadero de Camariñas ha apostado por un sistema, no novedoso pues se emplea en instalaciones en tierra, aunque sí distinto a los utilizados hasta ahora de flujo lineal de agua de mar.
En la actualidad y desde febrero de 2007, están acometiendo distintos ensayos con un sistema de contenedores sumergidos en el mar -y ubicados en zona portuaria en un pantalán del puerto-, utilizando el sistema de flujo forzado de abajo-arriba. Un sistema que si bien viene descrito en la bibliografía, señala José Alberto de Santiago, investigador del CETMAR, “lo hemos adaptado a nuestras necesidades y condiciones. ¿Por qué hemos optado por él? Porque teniendo en cuenta que la idea principal y básica es que está pensado para las entidades del sector, contábamos con tres premisas: que fuese muy asequible económicamente, eficiente y sencillo de utilizar”. Partiendo de que la semilla se mantiene en contenedores en el mar (donde cuenta con una excepcional productividad primaria), mediante este sistema (de flujo invertido), a través de un circuito de flujo forzado de abajo hacia arriba, el agua pasa a través de los contenedores donde está depositada la semilla, y ésta aprovecha todo el fitoplancton que se almacena en estos recintos marinos protegidos.
Entre las ventajas de dicho sistema, y en cuanto a su ubicación, José Alberto de Santiago señala que los pantalanes -o embarcaderos - de los puertos son zonas abrigadas y protegidas, que disponen de energía eléctrica, de fácil acceso y con posibilidad de vigilancia continua. En cuanto a su funcionamiento, destaca que es muy fácil de manejar, de sistematizar, y ocupa muy poco espacio. Asimismo, sus costes, tanto en materiales (todos estándar) como en implantación, son muy reducidos. Como inconveniente, de Santiago señala su dependencia de la energía eléctrica, pero también afirma que a finales de 2008 se comenzarán a realizar las primeras pruebas con vistas a implantar energías renovables (principalmente eólica) en este tipo de sistemas que, a su vez, están en continuo proceso de mejora. Estas características y sus ventajas, señalan Alejandro Guerra y José Alberto de Santiago, “permiten tener ciertas esperanzas de que, por lo menos y en un primer momento, los mariscadores se animen ya a formar parte de ese eslabón previo al engorde en arenales, y posterior a la fase de criadero”.
La Consellería de Pesca, de forma continuada, y con la pretensión de impulsar la idea de que existe la necesidad de dar el paso a técnicas de acuicultura en el marisqueo, dona la semilla obtenida en estos proyectos de demostración de la Administración de cara al sector, a agrupaciones de mariscadoras para su siembra en los arenales. Técnicos en Acuicultura titulados en el IGAFA, y a través de bolsas bianuales en régimen de empresa tutelada, adquieren la experiencia en el manejo y gestión integral de estas instalaciones como paso previo a su implantación en determinados puntos del litoral gallego * En la elaboración de este artículo han colaborado, además de Alejandro Guerra y José Alberto de Santiago, Lucía Graña, Vanesa Lampón, Mar Pombal y Oscar Vidal, personal del minicriadero de Camariñas Minicriaderos, paso a paso Vista exterior del minicriadero de Camariñas (A Coruña).
En el interior se desarrollan los procesos habituales de los criaderos de moluscos para la obtención de pequeña semilla de almejas, de las especies: almeja babosa (Venerupis pullastra ); almeja fina (Ruditapes decussatus ) y almeja japónica (Ruditapes philippinarum). Sistema de producción de microalgas en semicontínuo y con luz natural. Se utilizan para alimento de las larvas y la semilla (hasta 2 mm). Tanques usados para el cultivo de la pequeña semilla que se mantienen en circuitos de agua de mar mezclada con las microalgas. Semilla preparada para su 5 cultivo al exterior, a partir de 2 mm, en módulos de 4 bandejas apiladas en cada contenedor.
El agua de mar circula por ellas impulsada por aire. Cada módulo contiene más de medio millón de unidades. Bandejas en donde se cultiva la pequeña semilla de almeja. El sistema de flujo invertido permite a la semilla alimentarse en su medio natural de forma eficiente y poco costosa. El equipo de técnicos que manejan el minicriadero cercano, también gestionan el preengorde de la semilla. A los 2 - 4 meses, dependiendo de la especie, la semilla alcanza entre los 9 y 12 mm Después del período de preengorde la almeja ya tiene la talla y calidad adecuada para ser sembrada con garantias de supervivencia. Detalle de semilla de almeja babosa para siembra La Consellería de Pesca dona la semilla a cofradías de pescadores con el objetivo de hacer partícipe al sector productor de las técnicas de acuicultura.
Una vez en las instalaciones de la cofradía la semilla se prepara y selecciona para su siembra en los arenales. Una vez preparada la zona, las mariscadoras proceden a la siembra de la almeja. Habitual “skyline” de los arenales gallegos durante la marea baja -la seca-. Las mariscadoras recogen después de dos años el fruto, en forma de almejas comerciales, de la semilla sembrada, cultivada y cosechada por ellas.
 ¿EN QUE CONSISTE LA PRODUCCION DE CRIAS DE ALMEJAS Y COMO SE HACE?

La acuicultura se ha transformado actualmente en la fuente principal de producción de moluscos en el mundo debido, fundamentalmente, al agotamiento de los bancos naturales por sobrepesca y enfermedades. Es por ello que la demanda es mucha en este sentido.
Para producir estas lasvas de almejas juveniles (larvas)en ambientes controlados o criaderos se procede de la siguiente manera:

La técnica utilizada se basa en adelantar la maduración reproductiva de lotes de progenitores a través de técnicas de "acondicionamiento" que se basan en mantener los ejemplares en agua a 20-22º, con una provisión abundante de alimento (microalgas producidas dentro del criadero). Una vez lograda la maduración gonadal, se inicia la técnica de obtención de larvas.
En las especies ovíparas (ostra japonesa, vieras, almejas) se produce la liberación de las gametas masculinas y femeninas al medio, donde se fecundan. La manipulación, en este caso, consiste en obtener un desove controlado, induciendo las puestas mediante shocks térmicos mediante baños alternados de agua de mar fría y caliente (rango de tº: 15-25º). Una vez obtenida la liberación de gametas, machos y hembras se colocan en recipientes individuales, las gametas son contadas y se realiza la mezcla gamética, procurando una relación de 10 espermatozoides por óvulo. Se
procede entonces a la incubación de los embriones en recipientes de fondo plano. A las 24 hs. se obtienen las larvas velígeres las que se cultivan a partir de ese momento en tanques de fondo cónico. El agua se renueva totalmente cada 48 hs. y la alimentación (microalgas) se suministra diariamente.
En el caso de las especies larvíparas, los óvulos son retenidos por la hembra en la cavidad del manto. Los espermatozoides son liberados al medio.
Luego de una semana las larvas son liberadas, recuperadas en tamices y puestas en tanques de cultivo.
Al cabo de 18-35 días, según las especies, temperatura y cantidad de alimento, se produce el asentamiento sobre valva triturada y la metamorfosis a partir de la cual las larvas se transforman pequeñas ostritas (juveniles o "semilla").
Los juveniles son "engordados" en el criadero hasta una talla de 4 mm en la cual pueden ser transferidos a los productores quienes los cultivarán en el mar bajo técnicas adecuadas.


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